La Pepa

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La Constitución de 1812 es uno de los textos jurídicos más importantes del Estado español, por cuanto sentó las bases de constituciones posteriores. Considerada como un baluarte de libertad, fue promulgada en Cádiz el 19 de Marzo de 1812, día de la festividad de San José, por lo que popularmente fue conocida como “La Pepa”.

La Pepa fue la primera constitución española que estableció la soberanía popular, la división de poderes, la libertad de expresión y la libertad de imprenta.

Esto quiere decir que hace doscientos años fuimos pioneros al implantar de forma tangible valores, libertades y derechos cívicos que hoy son incuestionables y forman parte de nuestra idiosincrasia como pueblo. Dos siglos más tarde debemos hacer memoria histórica y celebrar un acontecimiento que ha convertido a nuestro país en una de las democracias más fuertes del mundo.

Música siglo XIX

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Abre el siglo el malogrado Juan Crisóstomo Arriaga (Bilbao, 1806-1826), educado en París y compositor precoz. En 1819 proyecta Los esclavos felices, ópera sobre un libreto de L. Comella, de la que conservamos la Obertura. En 1824 aparecen en París sus cuartetos de cuerda y compone su Sinfonía en Re menor.

El Conservatorio de Madrid, se funda en 1830 -el del Liceo de Barcelona, en 1837, seguidos de Bilbao y Valencia-. En 1835 surge el Ateneo, que difundió la música en Madrid. En Barcelona funcionó un Liceo Filarmónico-Dramático. Otras instituciones se apoyan en revistas más o menos especializadas.

Ya en 1863 creó Jesús de Monasterio la Sociedad de Cuartetos, que estrenó obras de Marqués, Chapí y Bretón. En 1866, junto a Asenjo Barbieri y Gaztambide funda la Sociedad de Conciertos: ofreció, por primera vez en España, Sinfonías de Beethoven.

Papel de la mujer

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La mujer en el siglo XIX ocupaba un papel secundario, siempre detrás del hombre. La sociedad era muy católica y la   Iglesia   defendía   que el papel de la mujer era el de   una esposa obediente y ama de casa al cuidado y servicio de su familia,   y   sólo el hombre   se tenía que dedicar a las cosas importantes.   Ni siquiera las leyes eran igual para hombre que para las mujeres, a las que por   el mismo delito   se las juzgaba más duramente.

El 70% de las mujeres eran analfabetas, especialmente en las clases medias y bajas. La sociedad no veía bien que las mujeres se instruyeran a menos que lo hicieran en tareas propias de su sexo, es decir quehaceres domésticos.

Muy pocas mujeres lograron asistir a las universidades,   hasta 1919 no tenían derecho a ir a la universidad,   la primera que pudo hacerlo fue Concepción Arenal (abogada) , pero tenía que ir vestida de hombre y   sólo como oyente, sin participar en la clase.

Emilia Pardo Bazán (escritora) fue la primera catedrática de literatura en launiversidad de Madrid, sólo tenía un alumno en su clase, nadie quería que en la universidad le diera clase una mujer.

Durante el siglo XIX, las mujeres sólo   pudieron   trabajar   como maestras, porteras o enfermeras, carreras consideradas entonces como poco prestigiosas y propias del sexo femenino.

Sociedad 1812

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  • La aristocracia

La nobleza mantenía una vigencia social. La mentalidad nobiliaria fue el motor de los movimientos ascensionales de la burguesía.
La nobleza, que carecía ahora de un estamento jurídico diferenciado, era una élite asociada a la burguesía con un gran poder económico e influencia política
Por otra parte, su poder económico permanecía intacto. Esta nobleza fue tratada con consideración por la nueva oligarquía liberal.
Para ello necesitaba que la nobleza fuera compatible con el nuevo modelo de la sociedad.
De ahí que volviera a asignarle su tradicional papel de ser puente y freno (a través del Senado) entre el Congreso, en definitiva representante del pueblo, y la monarquía.

  • La Iglesia

La Iglesia aparecía como un elemento útil para el mantenimiento del régimen político. Privada de buena parte de sus riquezas por la desamortización, la Iglesia había perdido no sólo poder político y fuerza, sino que, además, pasó a depender económicamente por completo del Estado, por lo que optó por dedicarse solamente a lo espiritual.
Su importancia fundamental será su gran influencia social que sigue manteniendo sobre la población.

  •  El Ejército

Otro grupo del estrato superior, y de extraordinaria influencia, fue el de los jefes militares.
La victoria en la guerra civil les había proporcionado seguridad en sí mismos y una desconfianza radical hacia los políticos. Se sentían monárquicos constitucionales (defensores de Isabel II).
Todo ello los llevó a hacerse políticos y a participar en los gobiernos  hasta 1868.
La clase media los aceptó plenamente porque eran una garantía para la guarda de su propiedad. Por otra parte, la misma unión de militares con la nobleza reforzaba aun más su poder.

  • La Burguesía

Isabel II pudo ganar la guerra civil y asentarse en el trono gracias al apoyo de la nueva burguesía. Esta aprovechó la llamada de la Corona para ascender al poder y construir un Estado a su medida (Estado liberal).
La burguesía española no solo desplazó a la aristocracia como clase dominante, sino que se identificó con ella y aspiraba a adquirir su rango y prerrogativas. Era una burguesía aristocratizante. Nació así la nobleza romántica. Isabel II concedió un enorme número de títulos nobiliarios.
Políticos, funcionarios, propietarios agrícolas y empresarios industriales merecen ser considerados en conjunto y prevalecía entre ellos el sentimiento común del nosotros.
Económica y socialmente estaba incluidos en los que los políticos llamaban clase media, un concepto muy amplio que comprendía también a la baja burguesía. Constituían tan solo una parte de esa clase media, aunque principal.
El núcleo fundamental de este grupo lo constituían los dueños de medianos y pequeños negocios.

  •  Las masas populares: campesinos y proletarios

Dentro de este existían diferentes niveles o capas, que descendían hasta llegar al proletariado.
Después de su espectacular participación en la guerra de la Independencia, el elemento popular quedó sumido en in silencio que derivaba de la misma inmovilidad que le había otorgado la ideología liberal. No formaba un todo unitario. Dos grupos diferentes: rural y urbano.
El desfase entre la sociedad urbana y la rural era total. Por otra parte, ambas sociedades no podían ser equiparadas numéricamente: en 1860. La población activa era abundantemente agrícola y los obreros estrictamente industriales venían a representar tan solo alrededor de un 4%.

Representaciones

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Pasacalles representando la firma de la Constitución de 1812 de Cádiz, interpretado por el grupo de teatro Animarte. Acto dentro del programa “La Pepa Barrio a barrio”, realizados conjuntamente entre el Consorcio para la Conmemoración del Bicentenario de la Constitución de 1812 y cuatro Asociaciones Vecinales de la Barriada de la Paz (Cádiz): A.VV. Bahia Gaditana, A.VV. Rafael Alberti, A.VV. Segunda Aguada y A.VV. Buena Vista.

 

Resumen de actividades con la colaboración de la AAVV Cádiz Centro.

Actualidad de la Constitución de 1812

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Las propuestas y discusiones sobre la soberanía nacional y las pretendidas autonomías soberanas de determinadas regiones nos sitúan muchos siglos detrás de 1812. Contra la invasión napoleónica y el absolutismo de los monarcas la Pepa consagra los principios de soberanía y unidad nacional y la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. El articulo 1º definía a la Nación española como la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios. El artículo 3º. proclama la soberanía nacional. Con mayor claridad el artículo 4º precisa: “La Nación está obligada a conservar y proteger por Leyes sabias y justas la libertad civil, la propiedad y los demás derechos legítimos de todos los individuos que la componen.”. Con palabras muy parecidas, la Constitución de 1978 dispone que la soberanía nacional reside en el pueblo español del que emanan los poderes del Estado. Propugna como valores superiores del ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

En la Constitución de 1812 se proclama también la libertad de pensamiento político y de prensa: referidos a “todos los cuerpos y persona particulares, de cualquier condición y estado que sean”.

Sin reconocer estos antiguos preceptos constitucionales algunos grupos y personas creen poseer el monopolio del pensamiento único incluso en materias tan opinables y suceptibles de investigación y comprobación como son los hechos y circunstancias históricas.

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Moda 1812

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A principios del siglo XIX, la naturaleza de Cádiz como puerto de entrada al viejo continente la convirtió en un lugar lleno de novedosas modas. Tejidos originales, estilos de influencia inglesa o francesa, telas o nuevos encajes convirtieron a la Tacita de Plata en un crisol de tendencias consideradas extravagantes en otras ciudades del interior de España.

A diferencia del traje masculino, el femenino estaba menos europeizado puesto que eran los hombres lo que solían hacer viajes de negocios. La mayor parte de las mujeres de las clases bajas usaban a diario una vestimenta compuesta por basquiña o saya, mantilla y jubón o corpiño.

 A partir de la Revolución Francesa, las mujeres de las clases altas se fueron liberando de las ataduras del corsé y los mecanismos para ahuecar las faldas, e introducen la moda, de origen francés, del vestido camisa largo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La figura de la maja o majo surgió en un momento en el que gran parte de la clase media vive encorsetada en una moda convencional con elementos complicados de seguir: pelucas empolvadas, chupas, casacas, espadines, sombreros de tres picos, encajes en puños y corbatas, galones, botonaduras, lazos, sedas… La maja, figura popular y grosera, impuso su traje para todas las clases sociales tras el fracasado intento de crear un traje nacional.

Historia

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Esta constitución fue aprobada el 19 de marzo de 1812 y es popularmente conocida como “La Pepa”. La constitución de 1812 es uno de los grandes textos liberales de la historia, siendo muy célebre en su tiempo. 


Los diputados liberal Agustín Argüelles, Diego Muñoz Torrero y Pérez de Castro son las figuras más destacadas en su elaboración.


Estos son los rasgos principales de la Constitución:

  • Soberanía nacional. El poder reside en la nación, idea opuesta a la soberanía monárquica.

  • División de Poderes.

    - Poder legislativo: Cortes Unicamerales

    - Poder judicial: Tribunales 

    - Poder ejecutivo:  Rey, pero con importantes limitaciones:

      • Sus órdenes deben ir validadas por la firma del Ministro correspondiente.

      • No puede disolver las Cortes

      • Veto suspensivo transitorio durante dos años, tras ello la decisión de las Cortes se convierte en ley.

      • Nombra a los ministros, pero estos deben ser refrendados por las Cortes.

  • Nuevo derecho de representación. La nación ejerce su soberanía mediante sus representantes en Cortes.

  • Complicado procedimiento electoral por sufragio universal masculino indirecto en cuarto grado. Derecho de voto: todos los hombres mayores de 25 años, que elegían a unos compromisarios que a su vez elegían a los diputados.

 

  • Igualdad de los ciudadanos ante la ley. Esto supuso el fiin de los privilegios estamentales.

  • Se omite toda referencia a los territorios con fueros, lo que equivalía a su no reconocimiento. No obstante, los regímenes forales de las provincias vascas y de Navarra no se derogaron esplícitamente.

  • Reconocimiento de derechos individuales: a la educación, libertad de imprenta, inviolabilidad del domicilio, a la libertad y a la propiedad.


  • El catolicismo es la única confesión religiosa permitida. La necesidad de contar con la colaboración del clero en la lucha contra los franceses explica este rasgo intolerante que choca con el espíritu avanzado de la constitución.